Este es un texto de prueba.
De solo verla me imaginé su cara si le soltaba esa bomba. Me imaginé su decepción. Su discurso de “tú tienes oportunidades que otros no”. Y sentí culpa sin que nadie me dijera nada. Así que me tragué la incomodidad y simplemente apliqué una estrategia infalible: me encerraba en el baño por las mañanas hasta que la señora de la movilidad se cansara de esperarme. Cuando por fin dejaba de escuchar el claxon del carro, yo salía diciendo “me duele la barriga”, pensando que ya había resuelto la situación de manera astuta.
Mi viejita me la pasó una vez. Tal vez dos… Pero a la tercera ya había identificado mi estrategia evasiva, así que no dudaba en agarrarme a chancletazo limpio. A veces me pregunto si ella realmente nos veía como personas o más bien como alfombras empolvadas. Digo… es que de tanto chancletazo que recibí uno ya empieza a dudar.
Desde ahí aprendí a esconder lo que sentía y a cumplir con “lo que me tocaba” sin cuestionar. Yo no quería hacer problemas. Yo solo quería pertenecer.
En el fondo, yo solo quería ser “un buen hijo”.
De regreso a Lima, retomé mi rol de hijo ejemplar. Responsable. Notas decentes. Salida a pichanguear si terminaba la tarea a tiempo.
Me iba bien en ciencias. Y en matemáticas… mejor. Pero no por paporretero, sino porque, a diferencia de otras materias, las matemáticas supuestamente te dan libertad. Eran de esas asignaturas únicas que, en el fondo, te decían:
“Hazlo a tu manera, mientras el resultado sea el correcto.”
Bueno… esa era la teoría, porque en la práctica, si llegabas al resultado, pero no lo hacías con los pasos que te enseñaron, el profe pensaba:
—Ahhh… ¿Así que te crees sapo, no? ¡Toma tu cero!
— O ya, bueno… un punto por poner tu nombre en el examen.
Aun así, esa idea —la posibilidad de resolver las cosas a tu manera— me enamoró. Era como una pequeña anarquía estructurada.
Si usabas la cabeza, podías encontrar tu propio camino.
Y aunque el sistema te castigara igual, entendí que no todos los caminos tenían que ser rectos. Solo necesitaban tener sentido.
